Academia De La Inmaculada Concepción
Nivel Superior
Curso Escolar
2012-2013
¡Bienvenidos
a la Enseñanza de la Religión Católica!
“La felicidad que buscáis, la felicidad a la que
tenéis derecho tiene un nombre, un rostro: es Jesús de Nazaret.” (Benedicto
XVI)
Las siguientes normas nos ayudaran a la sana convivencia y al
aprovechamiento integral del curso:
I. “Uno
de
los fariseos le pregunto... Maestro, ¿Cuál es el mandamiento mayor de
la Ley? Él le dijo: Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma
y con todas tus fuerzas. Este es el
mayor y el primer mandamiento. El segundo es semejante a este: Amarás a tu
prójimo como a ti mismo.”(Mateo 22, 34-40)
“Tratad a los hombres como queréis que
ellos os traten” (Lucas 6, 31)
II.
a. Es importante llegar a la hora indicada (
) a la sala de clase. Las tardanzas afectan su aprovechamiento
académico.
b. Usar el uniforme tal como lo indica el Reglamento para Padres y
Estudiantes.
c. Se sentará
en los pupitres en orden alfabético durante todo el año, a menos que el
maestro le indique lo contrario. Una vez sentado en el lugar indicado debe tener
listo los materiales a utilizar ese
día. No está permitido sentarse en el piso o en las puertas. El maestro
indicará cuando podrán sentarse en el suelo para alguna dinámica o reflexión. En ningún momento debe sentarse en las
mesas de los pupitres. No se pueden
mover los pupitres a menos que el maestro lo indique.
d. Las salidas de la sala de clase durante la hora del curso no están permitidas. En caso de que
necesite hacerlo deberá pedir permiso al maestro. El maestro se reserva si da el permiso para salir o no.
e. Los aparatos electrónicos como celulares, ipads, mp3, cámaras de video,
cámaras digitales, etc. no se pueden tener, ni usar en el salón.
De no cumplir con esta regla el maestro
está autorizado a retener cualquier
aparato electrónico que utilice.
f. Es de gran ayuda para el orden y la
belleza de la escuela mantener el salón en optimas condiciones, por tal motivo
antes de salir del salón debe verificar
que su área de trabajo este limpia y ordenada (pupitres, piso, etc.). Ningún
estudiante saldrá del salón sin que antes limpie su área de trabajo. Al llegar
al salón o al salir verifique que su pupitre no este escrito o dañado, de
encontrar algún daño, deberá avisarle al maestro de inmediato.
g. Tu participación consciente, activa y dinámica en la
clase es importante para educarte integralmente. Escuchar al otro es importante, con esto demuestras a tu prójimo
que le quieres, le respetas y que es importante para ti.
III. Criterios de evaluación de la Enseñanza Religiosa Católica:
a.
Se
administrarán dos exámenes el I y III
trimestre escolar con valor de cien puntos cada uno, y tres exámenes el II y IV trimestre escolar con valor de
cien puntos.
b.
Tendrán
asignaciones con valor de 15 puntos cada una, las cuales el
maestro le indicara con anticipación lo que deberá realizar y la fecha para
entregarla.
c.
Tendrán
actividades del cuaderno de trabajo
con valor de 10 puntos cada una. Para obtener los puntos la actividad deberá estar
completada en su totalidad y a
tiempo. De no cumplir con esto no se le
otorgará la puntuación.
d.
Se
le administraran pruebas cortas sin notificar, con un valor de
10 puntos cada una.
e. Tendrán que entregar informes
escritos y dar informes orales cuando
el maestro lo indique.
Los informes tienen un valor de 10 puntos cada uno.
IV. Materiales del curso Enseñanza Religiosa Católica:
1.
libro de texto Hablemos de Dios 10, 11 o 12
(según sea el caso)
2.
libreta de la clase
3.
Cuaderno de Trabajo 10, 11 o 12 (según sea el
caso)
4.
3
bolígrafo tinta azul ( no otro color)
5.
la Biblia
6.
sobre manila tamaño legal para los
exámenes.
Certificación Padres y Estudiantes
Normas y criterios de evaluación del Curso Religión
Grado ( )
Hemos leído con nuestro hijo(a)
las normas y criterios de evaluación del Curso De Religión para
el Grado ( ). Las aceptamos y estamos de acuerdo en
ser regidos por las mismas.
__________________________________
Firma del estudiante
__________________________________
Firma del padre o Encargado
__________________________________
Firma de la madre o Encargada
Fecha: _________________
Nota: Es
requisito firmar esta certificación y pegarla en la primera pagina de la
libreta de la Clase de Religión durante la primera semana de clases.
VIDEO DE LA SEMANA.....
TU VIDA CON PROPOSITO....
TEMA 2: LA TIERRA EN QUE VIVIMOS
La Creación en el Plan de Dios.
Nosotros los católicos, no miramos el universo solamente como la naturaleza considerada en sí misma, sino como creación y primer don del amor del Señor por nosotros. “Del Señor es la tierra y cuanto hay en ella; el orbe y los que en él habitan” (Sal 24,1), esta afirmación recorre toda la Biblia y confirma que la tierra es el primer signo de la Alianza de Dios con el ser humano. La revelación bíblica nos enseña que cuando Dios creó al hombre, lo colocó en el jardín del Edén para que hiciera uso de él (cf. Gen 2,16) señalándole unos límites (Gen 2,17), que recuerdan al ser humano que Dios es el Señor y Creador y de Él es la tierra y todo lo que contiene. Dios entrega a los seres humanos toda la creación, para desarrollar su vida y las de sus descendientes. Estos límites miran a preservar la justicia y el derecho que todos tienen a los bienes de la creación, que Dios destinó al servicio de todos. Las criaturas del Padre le dan gloria “con su sola existencia”, y, por eso, el ser humano debe hacer uso de ellas con cuidado y delicadeza. Nosotros podemos usarlas, no como dueños absolutos, sino como administradores. Como discípulos de Jesús, tenemos que dar gracias por el don de la creación, reflejo de la sabiduría y belleza de Dios Creador. A través de la creación cada persona entra en comunión con Él, con los demás seres humanos y con toda la creación.
La ecología en el pensamiento de la Iglesia.
La teología y la catequesis de la Iglesia han reflexionado sobre la creación, la tierra, la naturaleza, el progreso, etc., pero en los años ochentas aparece el concepto que nosotros hoy conocemos como ecología. La ecología alude a la naturaleza como la casa en que todos vivimos. En el documento del CELAM en Aparecida se nos recuerda la importancia de tomar conciencia de la naturaleza como una herencia gratuita que recibimos para proteger la convivencia humana de modo responsable para bien de todos. La explotación irracional de los bienes de la creación deja consecuencias preocupantes en las que tiene una enorme responsabilidad el desmedido afán por la riqueza, la actitud egoísta por encima de la vida de las personas en especial de los campesinos e indígenas, que tienen que migrar a las grandes ciudades para salir de la miseria. Hay que progresar en el desarrollo para valorar las riquezas de la tierra y su capacidad al servicio del bien común, evitando la industrialización descontrolada, que contamine con desechos orgánicos y químicos y produzca eliminación de bosques, contaminación del agua y mayor desertificación.
El Catecismo de la Iglesia Católica sintetiza el pensamiento eclesial sobre los bienes creados: Dios que trasciende la creación al tiempo que está presente en ella, crea todo por sabiduría y amor de modo ordenado y bueno, Él mantiene y conduce la creación con su divina Providencia y encarga al ser humano que colabore con Él, administrando la creación. El ser humano debe respetar la bondad propia de las criaturas y no hacer uso desordenado de ellas. La destrucción sistemática de la naturaleza es un pecado social.
La ecología es el mayor reto para la humanidad en el siglo XXI.
La tierra está seriamente amenazada, si seguimos obrando como hasta ahora, podríamos destruir la herencia que recibimos y comprometer el futuro de las nuevas generaciones. El modelo de desarrollo que hemos adoptado desde la segunda guerra mundial se basa en una economía que destruye la naturaleza que se ve frágil e indefensa ante los intereses económicos y tecnológicos. Las intervenciones sobre los recursos naturales no pueden arrasar irracionalmente las fuentes de vida, en perjuicio de la misma humanidad.
La familia puede y debe ser una escuela para manejar adecuadamente los bienes de la creación. En ella, el comportamiento de cada uno da coherencia y autoridad moral para trabajar por la ecología. Desde ella se puede cambiar la mentalidad y las acciones de toda la sociedad. Hay que tener la firme convicción de que la ecología empieza en casa. Los cristianos estamos llamados, por fidelidad al Evangelio, a influir en los gobernantes y en las legislaciones que tienen que ver con la ecología. De este modo la familia se convierte en “fermento de un mundo nuevo” promoviendo la conciencia y el compromiso con el bien de la creación. Las generaciones que nos sucedan tienen derecho a recibir un mundo habitable y no un planeta contaminado. Por ello hay que comprometerse en acciones como las que se enumeran a continuación:
· Evangelizar para descubrir y cuidar el don de la creación, educando en un estilo de vida de sobrio, austero y solidario, ejercitando responsablemente el señorío humano sobre la tierra, para que rinda sus frutos en su destinación universal.
· Profundizar la presencia eclesial en las poblaciones más amenazadas y apoyarlas en la gestión de la tierra, del agua y de los espacios urbanos.
· Promover el desarrollo integral y responsable de una ecología natural y humana, basado en el evangelio de la solidaridad y el destino universal de los bienes, frente al utilitarismo individualista.
· Fomentar políticas públicas y participaciones ciudadanas que garanticen la protección, conservación y restauración de la naturaleza.
4. Caso o hecho de vida
Laura y Javier es un matrimonio con cuatro hijos pequeños. Aún cuando su situación económica es estable, forman a sus hijos en el cuidado de los recursos económicos y naturales. Procuran dar testimonio de ahorro, en el consumo necesario de sus necesidades. Más aún, fomentan en sus hijos una cultura ecológica, motivándolos a reciclar y reutilizar los materiales que manejan. Cuando salen al campo les enseñan a valorar y apreciar la naturaleza, a ser agradecidos con Dios por las maravillas de su creación.
5. Reflexión y diálogo
· ¿Tengo claro que Dios me ha dado la misión de ser administrador de la creación?
· ¿Considero tener una conciencia ecológica alerta y bien informada? ¿Estoy dispuesto a comprometerme a trabajar por la ecología lo más posible?
· ¿Qué plan familiar vamos a hacer para avanzar en conciencia y coherencia ecológicas? ¿Cómo vamos a transmitir a nuestros hijos lo que hemos aprendido en este tema? ¿Qué mundo queremos dejar a nuestros hijos y nuestros nietos?
· ¿Qué podríamos hacer en el vecindario o en nuestra localidad?
6. Textos de apoyo
“La sociedad actual no hallará una solución al problema ecológico si no revisa seriamente su estilo de vida. En muchas partes del mundo esta misma sociedad se inclina al hedonismo y al consumismo, pero permanece indiferente a los daños que éstos causan. Como ya he señalado, la gravedad de la situación ecológica demuestra cuán profunda es la crisis moral del hombre. Si falta el sentido del valor de la persona y de la vida humana, aumenta el desinterés por los demás y por la tierra… Hay, pues, una urgente necesidad de educar en la responsabilidad ecológica: responsabilidad con nosotros mismos y con los demás, responsabilidad con el ambiente. No se debe descuidar tampoco el valor estético de la creación. El contacto con la naturaleza es de por sí profundamente regenerador, así como la contemplación de su esplendor da paz y serenidad...” (Juan Pablo II, Mensaje para la celebración de la Jornada Mundial de la Paz, No.1990).
“Es necesario que la promoción del desarrollo tendiente a satisfacer las necesidades del presente no comprometa las capacidades de las generaciones futuras para cubrir sus propias necesidades. Por ello es preciso que el desarrollo se pueda sostener y hacer viable a mediano y largo plazo. Es necesario tomar en cuenta tres factores fundamentales para ello: la promoción de la responsabilidad social de las actividades productivas, el respeto y cuidado del medio ambiente natural y el respeto y promoción de la persona humana, de sus valores y de su cultura.” (Conferencia del Episcopado Mexicano, "Del encuentro con Jesucristo a la solidaridad con todos”, 2000).
7. Síntesis conclusiva
· Dios “es el Señor y Creador y de Él es la tierra y todo lo que contiene”.
· Dios creó al hombre, lo colocó en el jardín del Edén para que lo labrara y cuidara, e hiciera uso de él, no como dueño absoluto, sino como administrador con límites.
· Los límites en el uso de la tierra, preservan la justicia y el derecho de todos a los bienes de la creación, que Dios destinó al servicio de todos.
8. Compromiso
· Considerar los recursos naturales como dones que Dios da a cada uno para administrar con sabiduría y ofrecer a las siguientes generaciones.
· Poner los medios en familia para cuidar la naturaleza, evitando el despilfarro de los recursos naturales: agua, aire, vegetación, animales, etc.
· Tomar medidas para evitar la contaminación.
9. Oración final
Señor ayúdanos a que desde nuestra familia sepamos reconocer y agradecer todos los dones que Tú colocas a nuestra disposición en la Creación para que los sepamos usar con una visión solidaria y responsable de modo que nuestros hijos sean buenos administradores del mundo que Tú pones en sus manos.
10. Glosario
· Ecología: Ciencia que estudia las relaciones entre los seres vivos y el medio ambiente. También es la defensa y protección del medio ambiente.
· Reciclar: Proceso por el que los productos de desecho son nuevamente utilizados.
· Destino universal de los bienes: Principio de la doctrina social de la Iglesia por el que los bienes de la creación, aún cuando son poseídos legítimamente, conservan siempre una orientación de servicio a toda la humanidad.
11. Bibliografía
· Juan Pablo II, Mensaje para la Celebración d la Jornada de la Paz. Paz con Dios Creador paz con toda la creación. 1990.
· Juan Pablo II, Carta Encíclica Sollicitudo rei sociales (Sobre la preocupación social de la Iglesia). 1987.
· Pontificio Consejo Justicia y Paz, Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia. 2004.
· Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica.
· Porrit, Jonathan. Salvemos la Tierra. 1991. España. Editorial Aguilar
VIDEO DE LA SEMANA.....
TU VIDA CON PROPOSITO....
TEMA 2: LA TIERRA EN QUE VIVIMOS
TEMA: LOS VALORES DEL CUIDADO DE LA CREACIÓN
Respeto a la creación, ecología cristiana.
Objetivos:
· Ver en la Creación el regalo que Dios nos ha dado.
· Respetar la Creación mediante el cuidado de todos sus elementos.
· Aprovechar los bienes de la naturaleza de manera razonable y con la responsabilidad de heredarlos a las futuras generaciones.
1. Oración
“Bendiga la tierra al Señor, cántenlo y ensálcenlo por los siglos.
Bendigan al Señor cuanto brota en la tierra, cántenlo y ensálcenlo por los siglos.
Bendigan, mares y ríos, al Señor, cántenlo y ensálcenlo por los siglos.
Bendigan, todas las aves del cielo, al Señor, cántenlo y ensálcenlo por los siglos.
Bendigan todas las bestias y ganados al Señor, cántenlo y ensálcenlo por los siglos.
Bendigan, hijos de los hombres, al Señor, cántenlo y ensálcenlo por los siglos.” (Da 3,74).
2. Lectura bíblica
“Entonces dijo Dios: Hagamos al ser humano a nuestra imagen, según nuestra semejanza, para que dominen sobre los peces del mar, las aves del cielo, los ganados, las bestias salvajes y los reptiles de la tierra. Y creó Dios al ser humano a su imagen; a imagen de Dios los creó; varón y mujer los creó. Y los bendijo Dios diciéndoles: Crezcan y multiplíquense; llenen la tierra y sométanla; dominen sobre los peces del mar, las aves del cielo y todos los animales que se mueven por la tierra. Y añadió: Les entrego todas las plantas que existen sobre la tierra y tienen semilla para ser sembradas; y todos los árboles que producen frutos con su semilla les servirán de alimento…. Y así fue. Vio entonces Dios todo lo que había hecho, y todo era muy bueno” (Gen 1, 26-31).
3. Desarrollo del tema
Respeto a la creación, ecología cristiana.
Objetivos:
· Ver en la Creación el regalo que Dios nos ha dado.
· Respetar la Creación mediante el cuidado de todos sus elementos.
· Aprovechar los bienes de la naturaleza de manera razonable y con la responsabilidad de heredarlos a las futuras generaciones.
1. Oración
“Bendiga la tierra al Señor, cántenlo y ensálcenlo por los siglos.
Bendigan al Señor cuanto brota en la tierra, cántenlo y ensálcenlo por los siglos.
Bendigan, mares y ríos, al Señor, cántenlo y ensálcenlo por los siglos.
Bendigan, todas las aves del cielo, al Señor, cántenlo y ensálcenlo por los siglos.
Bendigan todas las bestias y ganados al Señor, cántenlo y ensálcenlo por los siglos.
Bendigan, hijos de los hombres, al Señor, cántenlo y ensálcenlo por los siglos.” (Da 3,74).
2. Lectura bíblica
“Entonces dijo Dios: Hagamos al ser humano a nuestra imagen, según nuestra semejanza, para que dominen sobre los peces del mar, las aves del cielo, los ganados, las bestias salvajes y los reptiles de la tierra. Y creó Dios al ser humano a su imagen; a imagen de Dios los creó; varón y mujer los creó. Y los bendijo Dios diciéndoles: Crezcan y multiplíquense; llenen la tierra y sométanla; dominen sobre los peces del mar, las aves del cielo y todos los animales que se mueven por la tierra. Y añadió: Les entrego todas las plantas que existen sobre la tierra y tienen semilla para ser sembradas; y todos los árboles que producen frutos con su semilla les servirán de alimento…. Y así fue. Vio entonces Dios todo lo que había hecho, y todo era muy bueno” (Gen 1, 26-31).
3. Desarrollo del tema
La Creación en el Plan de Dios.
Nosotros los católicos, no miramos el universo solamente como la naturaleza considerada en sí misma, sino como creación y primer don del amor del Señor por nosotros. “Del Señor es la tierra y cuanto hay en ella; el orbe y los que en él habitan” (Sal 24,1), esta afirmación recorre toda la Biblia y confirma que la tierra es el primer signo de la Alianza de Dios con el ser humano. La revelación bíblica nos enseña que cuando Dios creó al hombre, lo colocó en el jardín del Edén para que hiciera uso de él (cf. Gen 2,16) señalándole unos límites (Gen 2,17), que recuerdan al ser humano que Dios es el Señor y Creador y de Él es la tierra y todo lo que contiene. Dios entrega a los seres humanos toda la creación, para desarrollar su vida y las de sus descendientes. Estos límites miran a preservar la justicia y el derecho que todos tienen a los bienes de la creación, que Dios destinó al servicio de todos. Las criaturas del Padre le dan gloria “con su sola existencia”, y, por eso, el ser humano debe hacer uso de ellas con cuidado y delicadeza. Nosotros podemos usarlas, no como dueños absolutos, sino como administradores. Como discípulos de Jesús, tenemos que dar gracias por el don de la creación, reflejo de la sabiduría y belleza de Dios Creador. A través de la creación cada persona entra en comunión con Él, con los demás seres humanos y con toda la creación.
La ecología en el pensamiento de la Iglesia.
La teología y la catequesis de la Iglesia han reflexionado sobre la creación, la tierra, la naturaleza, el progreso, etc., pero en los años ochentas aparece el concepto que nosotros hoy conocemos como ecología. La ecología alude a la naturaleza como la casa en que todos vivimos. En el documento del CELAM en Aparecida se nos recuerda la importancia de tomar conciencia de la naturaleza como una herencia gratuita que recibimos para proteger la convivencia humana de modo responsable para bien de todos. La explotación irracional de los bienes de la creación deja consecuencias preocupantes en las que tiene una enorme responsabilidad el desmedido afán por la riqueza, la actitud egoísta por encima de la vida de las personas en especial de los campesinos e indígenas, que tienen que migrar a las grandes ciudades para salir de la miseria. Hay que progresar en el desarrollo para valorar las riquezas de la tierra y su capacidad al servicio del bien común, evitando la industrialización descontrolada, que contamine con desechos orgánicos y químicos y produzca eliminación de bosques, contaminación del agua y mayor desertificación.
El Catecismo de la Iglesia Católica sintetiza el pensamiento eclesial sobre los bienes creados: Dios que trasciende la creación al tiempo que está presente en ella, crea todo por sabiduría y amor de modo ordenado y bueno, Él mantiene y conduce la creación con su divina Providencia y encarga al ser humano que colabore con Él, administrando la creación. El ser humano debe respetar la bondad propia de las criaturas y no hacer uso desordenado de ellas. La destrucción sistemática de la naturaleza es un pecado social.
La ecología es el mayor reto para la humanidad en el siglo XXI.
La tierra está seriamente amenazada, si seguimos obrando como hasta ahora, podríamos destruir la herencia que recibimos y comprometer el futuro de las nuevas generaciones. El modelo de desarrollo que hemos adoptado desde la segunda guerra mundial se basa en una economía que destruye la naturaleza que se ve frágil e indefensa ante los intereses económicos y tecnológicos. Las intervenciones sobre los recursos naturales no pueden arrasar irracionalmente las fuentes de vida, en perjuicio de la misma humanidad.
La familia puede y debe ser una escuela para manejar adecuadamente los bienes de la creación. En ella, el comportamiento de cada uno da coherencia y autoridad moral para trabajar por la ecología. Desde ella se puede cambiar la mentalidad y las acciones de toda la sociedad. Hay que tener la firme convicción de que la ecología empieza en casa. Los cristianos estamos llamados, por fidelidad al Evangelio, a influir en los gobernantes y en las legislaciones que tienen que ver con la ecología. De este modo la familia se convierte en “fermento de un mundo nuevo” promoviendo la conciencia y el compromiso con el bien de la creación. Las generaciones que nos sucedan tienen derecho a recibir un mundo habitable y no un planeta contaminado. Por ello hay que comprometerse en acciones como las que se enumeran a continuación:
· Evangelizar para descubrir y cuidar el don de la creación, educando en un estilo de vida de sobrio, austero y solidario, ejercitando responsablemente el señorío humano sobre la tierra, para que rinda sus frutos en su destinación universal.
· Profundizar la presencia eclesial en las poblaciones más amenazadas y apoyarlas en la gestión de la tierra, del agua y de los espacios urbanos.
· Promover el desarrollo integral y responsable de una ecología natural y humana, basado en el evangelio de la solidaridad y el destino universal de los bienes, frente al utilitarismo individualista.
· Fomentar políticas públicas y participaciones ciudadanas que garanticen la protección, conservación y restauración de la naturaleza.
4. Caso o hecho de vida
Laura y Javier es un matrimonio con cuatro hijos pequeños. Aún cuando su situación económica es estable, forman a sus hijos en el cuidado de los recursos económicos y naturales. Procuran dar testimonio de ahorro, en el consumo necesario de sus necesidades. Más aún, fomentan en sus hijos una cultura ecológica, motivándolos a reciclar y reutilizar los materiales que manejan. Cuando salen al campo les enseñan a valorar y apreciar la naturaleza, a ser agradecidos con Dios por las maravillas de su creación.
5. Reflexión y diálogo
· ¿Tengo claro que Dios me ha dado la misión de ser administrador de la creación?
· ¿Considero tener una conciencia ecológica alerta y bien informada? ¿Estoy dispuesto a comprometerme a trabajar por la ecología lo más posible?
· ¿Qué plan familiar vamos a hacer para avanzar en conciencia y coherencia ecológicas? ¿Cómo vamos a transmitir a nuestros hijos lo que hemos aprendido en este tema? ¿Qué mundo queremos dejar a nuestros hijos y nuestros nietos?
· ¿Qué podríamos hacer en el vecindario o en nuestra localidad?
6. Textos de apoyo
“La sociedad actual no hallará una solución al problema ecológico si no revisa seriamente su estilo de vida. En muchas partes del mundo esta misma sociedad se inclina al hedonismo y al consumismo, pero permanece indiferente a los daños que éstos causan. Como ya he señalado, la gravedad de la situación ecológica demuestra cuán profunda es la crisis moral del hombre. Si falta el sentido del valor de la persona y de la vida humana, aumenta el desinterés por los demás y por la tierra… Hay, pues, una urgente necesidad de educar en la responsabilidad ecológica: responsabilidad con nosotros mismos y con los demás, responsabilidad con el ambiente. No se debe descuidar tampoco el valor estético de la creación. El contacto con la naturaleza es de por sí profundamente regenerador, así como la contemplación de su esplendor da paz y serenidad...” (Juan Pablo II, Mensaje para la celebración de la Jornada Mundial de la Paz, No.1990).
“Es necesario que la promoción del desarrollo tendiente a satisfacer las necesidades del presente no comprometa las capacidades de las generaciones futuras para cubrir sus propias necesidades. Por ello es preciso que el desarrollo se pueda sostener y hacer viable a mediano y largo plazo. Es necesario tomar en cuenta tres factores fundamentales para ello: la promoción de la responsabilidad social de las actividades productivas, el respeto y cuidado del medio ambiente natural y el respeto y promoción de la persona humana, de sus valores y de su cultura.” (Conferencia del Episcopado Mexicano, "Del encuentro con Jesucristo a la solidaridad con todos”, 2000).
7. Síntesis conclusiva
· Dios “es el Señor y Creador y de Él es la tierra y todo lo que contiene”.
· Dios creó al hombre, lo colocó en el jardín del Edén para que lo labrara y cuidara, e hiciera uso de él, no como dueño absoluto, sino como administrador con límites.
· Los límites en el uso de la tierra, preservan la justicia y el derecho de todos a los bienes de la creación, que Dios destinó al servicio de todos.
8. Compromiso
· Considerar los recursos naturales como dones que Dios da a cada uno para administrar con sabiduría y ofrecer a las siguientes generaciones.
· Poner los medios en familia para cuidar la naturaleza, evitando el despilfarro de los recursos naturales: agua, aire, vegetación, animales, etc.
· Tomar medidas para evitar la contaminación.
9. Oración final
Señor ayúdanos a que desde nuestra familia sepamos reconocer y agradecer todos los dones que Tú colocas a nuestra disposición en la Creación para que los sepamos usar con una visión solidaria y responsable de modo que nuestros hijos sean buenos administradores del mundo que Tú pones en sus manos.
10. Glosario
· Ecología: Ciencia que estudia las relaciones entre los seres vivos y el medio ambiente. También es la defensa y protección del medio ambiente.
· Reciclar: Proceso por el que los productos de desecho son nuevamente utilizados.
· Destino universal de los bienes: Principio de la doctrina social de la Iglesia por el que los bienes de la creación, aún cuando son poseídos legítimamente, conservan siempre una orientación de servicio a toda la humanidad.
11. Bibliografía
· Juan Pablo II, Mensaje para la Celebración d la Jornada de la Paz. Paz con Dios Creador paz con toda la creación. 1990.
· Juan Pablo II, Carta Encíclica Sollicitudo rei sociales (Sobre la preocupación social de la Iglesia). 1987.
· Pontificio Consejo Justicia y Paz, Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia. 2004.
· Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica.
· Porrit, Jonathan. Salvemos la Tierra. 1991. España. Editorial Aguilar
TEMAS DE LA SEMANA
20 al 24 de AGOSTO
Día D
3. La desigualdad
Día E y F
4. Ecología Humana
Día A y B
5ª. El asunto
social
5b. La reacción de
la Iglesia
Temas de Estudio de la Semana del 3 al 7 de septiembre 2012
Día A
5. Las raíces del problema
social
5ª. El asunto social
Día B
5b. La reacción de la Iglesia
Día C y D
6. Historia y naturaleza de la
doctrina Social de la Iglesia
6ª. Recorrido histórico: de Pio XII a Benedicto XVI
Tema de Ampliacion sobre Ecologia Humana (cap. 4)
Tema 3º: La familia, célula vital de la
sociedad.
1.- La familia,
primera sociedad natural:
La importancia
y la centralidad de la familia, en orden a la persona y a la sociedad,
está repetidamente subrayada en la Sagrada Escritura (Gn: creación del hombre y
la mujer, serán una sola carne, sed fecundos y multiplicaos...). La familia es
considerada, en el designio del Creador, como el lugar primario de la
”humanización” de la persona y la sociedad, y cuna de la vida y del amor. En al
familia se aprende a conocer el amor y la fidelidad del Señor, así como la
necesidad de corresponderle. Iluminada por la luz del mensaje bíblico, la
Iglesia considera la familia como la primera sociedad natural, titular
de derechos propios y originarios, y la sitúa en el centro de la vida social.
La familia, célula primera y vital de la sociedad, es una institución divina,
fundamento de la vida de las personas y prototipo de toda organización social.
La importancia de la familia para la persona. La familia es importante y central en relación con la persona. En la
familia el niño puede desarrollar sus potencialidades, hacerse consciente de su
personalidad y prepararse a afrontar su destino único e irrepetible. En el
clima del afecto natural que une a los miembros de una comunidad familiar, las
personas son reconocidas y responsabilizadas en su integridad.
La importancia de la familia para la sociedad. La familia, comunidad natural en donde se experimenta la sociabilidad
humana, contribuye en modo único e insustituible al bien de la sociedad. La
familia, comunidad de personas es la primera “sociedad” humana. Ha de afirmarse
la prioridad de la familia respecto a la sociedad y el Estado. La
familia, sujeto titular de derechos inviolables, encuentra su legitimación en
la naturaleza humana y no en el reconocimiento del estado. Todo modelo social
que busque el bien del hombre no puede prescindir de la centralidad y
responsabilidad social de la familia. Las autoridades públicas no deben
sustraer a la familia las tareas que puede desempeñar sola; sí deben auxiliar a
la familia para que asuma de forma adecuada todas sus responsabilidades.
2.- El matrimonio fundamento de la familia:
El valor del matrimonio. La
familia tiene su fundamento en la libre voluntad de los cónyuges de unirse
en matrimonio, respetando el significado y los valores propios de esta
institución, que no depende del hombre, sino de Dios mismo: Este vínculo
sagrado no depende de la decisión humana, sino que debe su estabilidad al
ordenamiento divino. Ningún poder puede abolir el derecho natural al
matrimonio, ni modificar sus características ni su finalidad. El matrimonio
tiene características propias, originarias y permanentes (totalidad,
unidad, indisolubilidad, fidelidad, fecundidad). El matrimonio está ordenado a
la procreación y a la educación delos hijos; sin embargo, no ha sido instituido
únicamente en orden a la procreación. La sociedad no puede disponer del vínculo
matrimonial, aunque ciertamente le compete regular sus efectos civiles.
El sacramento del matrimonio.
Los bautizados, por institución de Cristo, viven la realidad humana y original
del matrimonio, en la forma sobrenatural del sacramento, signo e instrumento de
Gracia. Del amor esponsal de Cristo por la Iglesia brota la sacramentalidad del
matrimonio, que es la alianza de un hombre y una mujer en el amor.
3.- La subjetividad social de la familia (es sujeto de la sociedad):
El amor y la formación de la comunidad de personas. La familia se presenta como espacio de comunión –tan necesaria en una
sociedad cada vez más individualista-, que debe desarrollarse como una
auténtica comunidad de personas gracias al incesante dinamismo del amor,
dimensión fundamental de la experiencia humana, cuyo lugar privilegiado para
manifestarse es precisamente la familia. Gracias al amor, realidad
esencial para definir el matrimonio y la familia, cada persona, hombre y mujer,
es reconocida, aceptada y respetada en su dignidad. El amor se expresa también
mediante la atención esmerada de los ancianos que viven en la familia:
su presencia supone un gran valor. El ser humano ha sido creado para amar y no
puede vivir sin amor. El amor, cuando se manifiesta en el don total de dos
personas en su complementariedad, no puede limitarse a emociones o
sentimientos, y mucho menos a la mera expresión sexual. La verdad del amor y
de la sexualidad conyugal se encuentra allí donde se realiza la entrega
plena y total de las personas con las características de la unidad y la
fidelidad. En relación a las teorías que considera la identidad de género como
un mero producto cultural y social derivado de la interacción entre la
comunidad y el individuo, con independencia de la identidad sexual personal y
del verdadero significado de la sexualidad, la Iglesia no se cansará de ofrecer
la propia enseñanza: Corresponde a cada uno, hombre y mujer, reconocer y
aceptar su identidad sexual. La identidad sexual es indiscutible, es la
condición objetiva para formar una pareja en el matrimonio.
La naturaleza del
amor conyugal exige la estabilidad de la relación matrimonial y su
indisolubilidad. La necesidad de conferir un carácter institucional al
matrimonio, fundándolo sobre un acto público, social y jurídicamente
reconocido, deriva de exigencias básicas de naturaleza social. La Iglesia no
abandona a su suerte a aquellos que, tras su divorcio, han vuelto a
contraer matrimonio. La Iglesia ora por ellos, los anima en las dificultades de
orden espiritual que se les presentan y los
sostiene en la fe y en la esperanza. La reconciliación puede ofrecerse
sólo a aquellos que están dispuestos a una forma de vida que ya no esté en
contradicción con la indisolubilidad del matrimonio. Las uniones de hecho, cuyo número ha ido progresivamente aumentando, se
basan sobre un falso concepto de la libertad de elección de los individuos y
sobre una concepción privada del matrimonio y la familia. La eventual
equiparación legislativa entre las familias y las “uniones de hecho” se
traduciría en un descrédito del modelo de la familia. Un problema particular,
vinculada a las uniones de hecho, es el que se refiere al reconocimiento
jurídico de las uniones de homosexuales.
Se opone a esto la imposibilidad objetiva de hacer fructificar el
matrimonio mediante la transmisión de la
vida, según el proyecto inscrito por Dios en la misma estructura del ser
humano. Se opone a ello la ausencia de los presupuestos de complementariedad
interpersonal, querido por el Creador. La persona homosexual debe ser
plenamente respetada en su dignidad y animada a seguir el plan de Dios con un
esfuerzo especial en el ejercicio de su castidad. Poniendo la unión homosexual
en un plano jurídico análogo al del matrimonio o de la familia, el estado actúa
arbitrariamente y entra en contradicción con sus propios deberes. La solidez
del núcleo familiar es un recurso determinante para la calidad de la
convivencia social. Por ello la comunidad civil no puede permanecer
indiferente ante las tendencias disgregadoras que minan en la base sus propios
fundamentos. Es necesario que las autoridades públicas procuren que la opinión
pública no sea llevada a menospreciar la importancia institucional del
matrimonio y la familia.
La familia es el santuario de la vida. El amor conyugal está por su naturaleza abierto a la acogida de la
vida. La procreación expresa la subjetividad social de la familia e inicia un
dinamismo de amor y de solidaridad entre las generaciones que constituye la
base de la sociedad. La familia fundada en el matrimonio es verdaderamente el
santuario de la vida, el ámbito donde la vida, don de Dios, puede ser acogida y
protegida de manera adecuada. La función de la familia es determinante e
insustituible en la promoción y construcción de la cultura de la vida. La
familia contribuye de un modo eminente al bien social por medio de la
paternidad y la maternidad responsables, formas peculiares de especial
participación de los cónyuges en la obra creadora de Dios. En cuanto a los “medios”
para la procreación responsable se han de rechazar como moralmente ilícitos
tanto la esterilización como el aborto. Se ha de
rechazar también el recurso a los medios contraceptivos en sus
diversas formas. Las mismas razones de orden antropológico, justifican, en
cambio, como lícito el recurso a las abstinencia en los períodos de la
fertilidad femenina. El juicio acerca del intervalo entre los nacimientos y el
número de los hijos corresponde solamente a los esposos. Son moralmente
condenables como atentados a la dignidad de las personas y de la familia lo
programas de ayuda económica destinados a financiar campañas de
esterilización y anticoncepción. El deseo de maternidad y paternidad no
justifica ningún “derecho al hijo”, en cambio, son evidentes los
derechos de quien aún no ha nacido. Al que se deben garantizar las mejores
condiciones de existencia, mediante la estabilidad de la familia, fundada sobre
el matrimonio y la complementariedad de las dos figuras, paterna y materna. Es
necesario afirmar que no son moralmente aceptables todas aquellas técnicas
de reproducción en las que se recurre al útero o a los gametos de
personas extrañas a los cónyuges. También son reprobables las prácticas que
separan el acto unitivo y procreativo. Una cuestión de particular importancia
social y cultural, por las múltiples y graves implicaciones morales que
presenta, es la clonación humana, término que, de por sí, en sentido
general, significa reproducción de una entidad biológica genéticamente idéntica
a la originante. Puede tener una finalidad reproductiva de embriones humanos o
una finalidad terapéutica, que tiende a utilizar estos embriones para fines de
investigación científica o para reproducción de células madre. Los padres, como
ministros de la vida, nunca deben olvidar que la dimensión espiritual de la
procreación merece una consideración superior a la reservada a cualquier otro
aspecto.
La tarea educativa. Con la obra
educativa, la familia forma al hombre en la plenitud de su dignidad, según
todas sus dimensiones, comprendida la social. Cumpliendo con su misión
educativa, la familia contribuye al bien común y constituye la primera escuela
de virtudes sociales, de las que todas las sociedades tienen necesidad. La
familia tiene una función original e insustituible en la educación de los
hijos: (“e-ducere”) extraer de ellos lo mejor de sí mismos. Este derecho
esencial, original y primario, insustituible e inalienable, no puede ser
totalmente delegado o usurpado por otros. Los padres tienen el derecho y el
deber de impartir una educación religiosa y una formación moral a sus
hijos. Los padres son los primeros, pero no los únicos, educadores de sus
hijos. Corresponde a ellos, por tanto, ejercer con sentido de responsabilidad
la labor educativa en estrecha y vigilante colaboración con los organismos
civiles y eclesiales. Las autoridades publicas tienen la obligación de
garantizar este derecho y de asegurar las condiciones concretas que permitan su
ejercicio. Los padres tienen el derecho y el deber de fundar y sostener
instituciones educativas. Ha de considerarse una injusticia el rechazo de apoyo
económico publico a las escuelas no estatales que tengan necesidad de él
y ofrezcan un servicio a la sociedad civil. La familia tienen la
responsabilidad de ofrecer una educación integral, donde entra también la
sexualidad.
Dignidad y derechos de los niños.
La DSI indica constantemente la exigencia de respetar la dignidad de los niños.
Los derechos de los niños deben ser protegidos por los ordenamientos jurídicos.
Luego de haber leido el documento, trabaja las siguientes preguntas: (Valor 40 puntos, para entregar el martes 11 de septiembre de 2012)
Luego de haber leido el documento, trabaja las siguientes preguntas: (Valor 40 puntos, para entregar el martes 11 de septiembre de 2012)
1. ¿Por qué la Familia es importante para la
persona y para la sociedad? Explica según lo leíste en el documento.
2. ¿Cuáles son las características propias, originarias
y permanentes del matrimonio?
3. ¿Qué es lo que hace nuevo y distinto el
matrimonio entre los cristianos?
4. En tus propias palabras explica que
significa la siguiente cita del documento:
“El amor, cuando se
manifiesta en el don total de dos personas en su complementariedad, no puede
limitarse a emociones o sentimientos, y mucho menos a la mera expresión sexual.”
5. ¿Cuál es el
trato que le brinda la Iglesia a los divorciados?
6. ¿Qué significa
que la Familia es el Santuario de la Vida? Explica según lo leído.
7. ¿Qué medios están
en contradicción con la paternidad responsable? Menciónalos.
8. ¿Qué nos quiere
decir el documento con la siguiente frase? ¿Por qué tú crees que lo dice? ¿Tiene
razón? ¿Por qué?
“Ha de considerarse
una injusticia el rechazo de apoyo económico publico a las escuelas no estatales que tengan
necesidad de él y ofrezcan un servicio a la sociedad civil.”